Sobre Martín Santomé y el Movimiento Filopráxico

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r-eVoluTion on oneness

infinita conZiencia expresándose en este momento

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no n’hi ha un buit entre nosaltres

hay una masa de campos de frecuencias y campos vibracionales, energéticos

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la teva realitat la fas tu al teu cervell

All are one, one is All

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BUSCAR AUTOR

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Los alfiles, anclados en las esquinas, sueñan el mar desesperados

las torres me perforaron pues el enemigo está en mí

los caballos llevan jinetes que buscan la muerte

los peones conspiran

en retaguardia

excepto uno que ayuna

en su celda

mientras recibe oro de la caballería

la reina blanca amaneció negra

y ahora, dos reinas negras,

como dos gemelas del apocalipsis,

gobiernan la entropía*.

y el rey…

el rey transformado en mariposa invisible

aletea en un rincón del tablero

esperando causar un tornado

que arrase la realidad

liberando así a su Dios

así de las irreversibles tablas.

* (entropía termodinámica, una magnitud que mide la parte de la energía que no puede utilizarse para producir un trabajo; es el grado de desorden que poseen las moléculas que integran un cuerpo, o también el grado de irreversibilidad alcanzada después de un proceso que implique transformación de energía. )

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palabras. Con palabras quiero expresar un mensaje. Expresároslo. Por supuesto ni el mensaje ni el mensajero son importantes. La energía que el mensajero transporta y que el mensaje porta, eso es locus, eso sí importa.

En un primer momento, he añorado la literalidad de vuestras palabras. Aquí, junto al redactado de lo presente. Mas no por echarlas de menos, conexión no tengo y recuperarlas no puedo, habrá de cesar este hablar. Antitético, aquellas palabras, las vuestras de vosotros que antes se tramaron entorno al acto o hecho mismo de tramar, no eran, si bien entendí, más que despojo, puro cadáver, muerto sin nacer. Referirlas literalmente, entonces, supondrán menor rigor y, por el contrario, hacerlo figuradamente, ceñirán la precisión.

palabras. Las palabras podrían pertenecer a todos y todas. Son pura potencia. Pero lo cierto es que pertenecen a quienes las conocen. A quienes las consuman, porque conocer un significante ni implica comprender el significado ni proporciona la visión del referente.

Frutas, las palabras nacen en las ramas de árboles filogenéticos. Plantados en campos y parcelas privadas. Las palabras podrían pertenecer a todos y todas. Pero así no es. Al igual que con el resto de flujos primordiales, como el agua o el alimento, se mercadea se comercia con ellas.

Por supuesto, quien cuida las cepas distribuye las cosechas. Y para que te pertenezca una palabra, al menos la has de comer una vez. Deben tus mordiscos triturar la pulpa para probar el sabor del significado y con ello aprehender el gusto del referente.

palabras. Quien, de la élite, mira las miradas desde arriba, dice ver contextos, dice haber infinitos escenarios. Contextos dentro de contextos precedidos y proseguidos de otros contextos. Pero quien, del montón, ve visiones desde abajo, dice haber miradas, dice ver que miramos al logos. Y grita: “¡Catástrofe, catástrofe! La red holónica ha sido tejida”.

En tan solo unos miles de años, enmarcando y luego cristalizando al mito, el logos ha sido tejido por la arácnida razón sistémica del Ello.

La Ilusión enterrada abajo. Bajo toneladas de cemento y alquitrán. Principios, axiomas. Hasta cubrila toda.

Inmediatamente encima, y ocupando todo el entremedio, el silencio y espacio del Ello. La voz que dicta a nuestra conciencia. Voz explicadora, voz instructora grabada y reproducida por la máquina.

Y arriba, levitando, literalmente, la apariencia de infinitud, pero no el infinito. El yo. La propagación fractal, la inductiva, la silogista, virtualizan el infinito, proporcionan el no extremo para erigir el sí extremo. La máscara del cuerdo.

No son contextos dentro de contextos precedidos y proseguidos de otros contextos: la infinitud es hija de la ilusión y ésta se encuentra encerrada debajo de todo.

palabras. Para volar. Parábolas, como esta:

Se habla un viejo loco peregrino acerca de las cicatrices del alma. Su peregrinar, su nomadismo, implica que su voz peregrina junto a, o enrededor de, él. Esta relación, machacada en la constancia, estirada en delay, no únicamente diferenciados -a estas alturas de tiras y aflojas- el foco y la señal sino ya disociados, trae de cabeza a su eco. Anda loca, en tercera posición, siguiéndolos por la pista.

Llegan tres, peregrino viejo loco, su voz y su eco. El loco peregrino viejo habla ahora. Acerca de las cicatrices del alma.

Y aquí le oímos su voz. Junto a o enrededor de él. Diferenciada y disgregada. Es vieja, y profunda, y nos arriba mermada y cansina. Pero su eco la sigue luego. Y la refuerza. Emergiendo desde atrás del tiempo. Arribándonos por detrás, por el culo.

…palabras. Me dice palabras un viejo loco peregrino conocido. Me habla estas palabras, y los dos estamos de pie en medio del camino: “Basta una mirada para reconocerse las cicatrices de uno y otro en el alma”.

Ambos nos miramos apartándonos y sentándonos un momento a echar un pitillo.

Se me ocurren varias palabras pero sólo pronuncio tres, “Caso de tener…”. El eco del viejo loco peregrino oye a su voz expresar la palabra que toca su boca y repite: “¿Cicatrices?”. “Alma” –respondo.

…palabras. Para construirse un alma. Que luego puede ser herida. Y también cicatrizada.

palabras. Para larvas que nacen de un huevo o de una crisálida, palabras son cáscaras o hilo de seda. Para fuegos eternos o puros diamantes, palabras son maderos o procesos en el pulimiento.

…palabras. Pura potencia. Abrazo al tiempo. Que es entre la bellota y el roble. Porque el roble dejará caer bellotas y luego acabará muriendo.

palabras. Dormía, muerta la alma de mi mundo. Apenas mi consciencia significaba una latencia flotando sobre un silencio oscuro, sobre un espacio vasto, como un universo con apariencia de infinitud dentro del cual mi alma es lo único finito. Pero en verdad, tan finito como ella.

Despertar fue un viento que le nació del centro a mi alma, como del ombligo, y fue remolino infinito, que inerció al aire la red que la atrapaba. Despertar fue ira quebrando la tela de araña, despertar fue hiriente grito capaz de elevar la vibración de los qualias en el interior del gris recubrimiento. Y estallarlo desde dentro. Despertó mi alma encima de los despojos. Estirada sobre un suelo destrozado de cemento y alquitrán. De axiomas y principios.

Mis ojos fueron abismos, y ahora son puentes.

Ahora, en este instante nazco un mundo. El mío. La ilusión reprimida, que hasta hoy ha permanecido cautiva, se liberó en mí. Y, para dejar de representarme virtualmente en la existencia, como un azucarillo en una taza o un bostezo en el aire, se deshace mi careta de cuerdo. Fruto de ello, palabras para explicar. Explicarme entre laicos:

Soy bautizado y he hecho la primera comunión. Me he criado más acá del mal, en el bien. Cristabel, el pastor de la eucaristía, me contuvo en el rebaño, dócil y enanejando como un ovino. Fue Luzbel, su hermano, quien detonó mi sueño.

Despertó mi alma cuando hube deshechado primero el logos y luego el suelo aséptico de axiomas y principios. Y despertó porque la ilusión, no como elan vital sino como pura energía psíquica, se soltó como un heisser esparciéndose en mi universo. Conviertiéndose en un sonido. Un nombre, inefable. Puro significado, sin significante ni referente alcanzable. Una mar, sin tierra ni cielo.

…palabras. Usan palabras, y con palabras montan un atrapa-no-cuerdos. DSM. Pero los despiertos se cuelan en ella sin dejarle rastro. Y por eso hacen una actualización, para ampliar su rango de inclusión. Y luego otra, y así hasta cuatro. Y con palabras la herramienta DSM-IIII enguye los síntomas de la libertad y escupe la patología en otra palabra.

Un dignóstico del Ello para mi locus concluye bipolaridad, pero yo determino falta de fe en el equilibrio y menoscabo del centro de masas que es Abraxas. Concluye esquizoidismo, pero yo presento a Luzbel y Cristabel, nihilista y narciso respectivamente, conviviendo en la luzoscura. Concluye esquizofrenia, pero yo echo el cierre sensorial y quito el cerrojo en la puerta de mi alma.

Lo cierto, y esto nunca lo comprenderá una máquina, ni en ningún atrapa-no-cuerdos se reflejará, es que yo soy otro nacido dos veces más. Y conozco, porque lo probé, el gusto del Secreto. Que son palabras sembradas en el silencio…

palabras. Con palabras quiero expresar un mensaje. Expresároslo. Por supuesto ni el mensaje ni el mensajero son importantes. La energía que el mensajero transporta y que el mensaje porta, eso es locus, eso sí importa.

En un primer momento, he añorado la literalidad de vuestras palabras. Aquí, junto al redactado de lo presente. Mas no por echarlas de menos, conexión no tengo y recuperarlas no puedo, habrá de cesar este hablar. Antitético, aquellas palabras, las vuestras de vosotros que antes se tramaron entorno al acto o hecho mismo de tramar, no eran, si bien entendí, más que despojo, puro cadáver, muerto sin nacer. Referirlas literalmente, entonces, supondrán menor rigor y, por el contrario, hacerlo figuradamente, ceñirán la precisión.

palabras. Las palabras podrían pertenecer a todos y todas. Son pura potencia. Pero lo cierto es que pertenecen a quienes las conocen. A quienes las consuman, porque conocer un significante ni implica comprender el significado ni proporciona la visión del referente.

Frutas, las palabras nacen en las ramas de árboles filogenéticos. Plantados en campos y parcelas privadas. Las palabras podrían pertenecer a todos y todas. Pero así no es. Al igual que con el resto de flujos primordiales, como el agua o el alimento, se mercadea se comercia con ellas.

Por supuesto, quien cuida las cepas distribuye las cosechas. Y para que te pertenezca una palabra, al menos la has de comer una vez. Deben tus mordiscos triturar la pulpa para probar el sabor del significado y con ello aprehender el gusto del referente.

palabras. Quien, de la élite, mira las miradas desde arriba, dice ver contextos, dice haber infinitos escenarios. Contextos dentro de contextos precedidos y proseguidos de otros contextos. Pero quien, del montón, ve visiones desde abajo, dice haber miradas, dice ver que miramos al logos. Y grita: “¡Catástrofe, catástrofe! La red holónica ha sido tejida”.

En tan solo unos miles de años, enmarcando y luego cristalizando al mito, el logos ha sido tejido por la arácnida razón sistémica del Ello.

La Ilusión enterrada abajo. Bajo toneladas de cemento y alquitrán. Principios, axiomas. Hasta cubrila toda.

Inmediatamente encima, y ocupando todo el entremedio, el silencio y espacio del Ello. La voz que dicta a nuestra conciencia. Voz explicadora, voz instructora grabada y reproducida por la máquina.

Y arriba, levitando, literalmente, la apariencia de infinitud, pero no el infinito. El yo. La propagación fractal, la inductiva, la silogista, virtualizan el infinito, proporcionan el no extremo para erigir el sí extremo. La máscara del cuerdo.

No son contextos dentro de contextos precedidos y proseguidos de otros contextos: la infinitud es hija de la ilusión y ésta se encuentra encerrada debajo de todo.

palabras. Para volar. Parábolas, como esta:

Se habla un viejo loco peregrino acerca de las cicatrices del alma. Su peregrinar, su nomadismo, implica que su voz peregrina junto a, o enrededor de, él. Esta relación, machacada en la constancia, estirada en delay, no únicamente diferenciados -a estas alturas de tiras y aflojas- el foco y la señal sino ya disociados, trae de cabeza a su eco. Anda loca, en tercera posición, siguiéndolos por la pista.

Llegan tres, peregrino viejo loco, su voz y su eco. El loco peregrino viejo habla ahora. Acerca de las cicatrices del alma.

Y aquí le oímos su voz. Junto a o enrededor de él. Diferenciada y disgregada. Es vieja, y profunda, y nos arriba mermada y cansina. Pero su eco la sigue luego. Y la refuerza. Emergiendo desde atrás del tiempo. Arribándonos por detrás, por el culo.

…palabras. Me dice palabras un viejo loco peregrino conocido. Me habla estas palabras, y los dos estamos de pie en medio del camino: “Basta una mirada para reconocerse las cicatrices de uno y otro en el alma”.

Ambos nos miramos apartándonos y sentándonos un momento a echar un pitillo.

Se me ocurren varias palabras pero sólo pronuncio tres, “Caso de tener…”. El eco del viejo loco peregrino oye a su voz expresar la palabra que toca su boca y repite: “¿Cicatrices?”. “Alma” –respondo.

…palabras. Para construirse un alma. Que luego puede ser herida. Y también cicatrizada.

palabras. Para larvas que nacen de un huevo o de una crisálida, palabras son cáscaras o hilo de seda. Para fuegos eternos o puros diamantes, palabras son maderos o procesos en el pulimiento.

…palabras. Pura potencia. Abrazo al tiempo. Que es entre la bellota y el roble. Porque el roble dejará caer bellotas y luego acabará muriendo.

palabras. Dormía, muerta la alma de mi mundo. Apenas mi consciencia significaba una latencia flotando sobre un silencio oscuro, sobre un espacio vasto, como un universo con apariencia de infinitud dentro del cual mi alma es lo único finito. Pero en verdad, tan finito como ella.

Despertar fue un viento que le nació del centro a mi alma, como del ombligo, y fue remolino infinito, que inerció al aire la red que la atrapaba. Despertar fue ira quebrando la tela de araña, despertar fue hiriente grito capaz de elevar la vibración de los qualias en el interior del gris recubrimiento. Y estallarlo desde dentro. Despertó mi alma encima de los despojos. Estirada sobre un suelo destrozado de cemento y alquitrán. De axiomas y principios.

Mis ojos fueron abismos, y ahora son puentes.

Ahora, en este instante nazco un mundo. El mío. La ilusión reprimida, que hasta hoy ha permanecido cautiva, se liberó en mí. Y, para dejar de representarme virtualmente en la existencia, como un azucarillo en una taza o un bostezo en el aire, se deshace mi careta de cuerdo. Fruto de ello, palabras para explicar. Explicarme entre laicos:

Soy bautizado y he hecho la primera comunión. Me he criado más acá del mal, en el bien. Cristabel, el pastor de la eucaristía, me contuvo en el rebaño, dócil y enanejando como un ovino. Fue Luzbel, su hermano, quien detonó mi sueño.

Despertó mi alma cuando hube deshechado primero el logos y luego el suelo aséptico de axiomas y principios. Y despertó porque la ilusión, no como elan vital sino como pura energía psíquica, se soltó como un heisser esparciéndose en mi universo. Conviertiéndose en un sonido. Un nombre, inefable. Puro significado, sin significante ni referente alcanzable. Una mar, sin tierra ni cielo.

…palabras. Usan palabras, y con palabras montan un atrapa-no-cuerdos. DSM. Pero los despiertos se cuelan en ella sin dejarle rastro. Y por eso hacen una actualización, para ampliar su rango de inclusión. Y luego otra, y así hasta cuatro. Y con palabras la herramienta DSM-IIII enguye los síntomas de la libertad y escupe la patología en otra palabra.

Un dignóstico del Ello para mi locus concluye bipolaridad, pero yo determino falta de fe en el equilibrio y menoscabo del centro de masas que es Abraxas. Concluye esquizoidismo, pero yo presento a Luzbel y Cristabel, nihilista y narciso respectivamente, conviviendo en la luzoscura. Concluye esquizofrenia, pero yo echo el cierre sensorial y quito el cerrojo en la puerta de mi alma.

Lo cierto, y esto nunca lo comprenderá una máquina, ni en ningún atrapa-no-cuerdos se reflejará, es que yo soy otro nacido dos veces más. Y conozco, porque lo probé, el gusto del Secreto. Que son palabras sembradas en el silencio…

… La razón única,

la razón crítica,

la razón poética

1

Pizarnik - chica Morada.

2

tira-comica-jodorowsky

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¿Sabes el cuento de “La Cenicienta que no a quería comer perdices“? ¿No?

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3

[NO TE SALVES, m.b.]

No te quedes inmóvil al borde del camino,

no congeles el júbilo,

no quieras con desgana,

no te salves ahora,

ni nunca

no te salves,

no te llenes de calma,

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo,

no dejes caer los párpados

pesados como juicios,

no te quedes sin labios,

no te duermas sin sueño,

no te pienses sin sangre,

no te juzgues sin tiempo,

pero si,

pese a todo,

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas,

entonces,

no te quedes conmigo.

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4

V de Verdad

V de Verdad

“Aquel que es demasiado cómodo para pensar por sí mismo y ser su propio juez, se somete a las prohibiciones de momento existentes. Le resulta más sencillo. Pero otros sienten en sí mismos su propia ley, les están prohibidas cosas que todo hombre de honor hace a diario y permitidas otras sobre las que recae una general interdicción. Cada uno tiene que responder de sí mismo.”

134. No respetes la ley, respeta sólo tu ley. Excepto en el caso de que ambas -la voz de tu conciencia y los códigos jurídicos- coincidan. Eso es, sin duda, lo más cómodo y lo que menos problemas origina, pero no resulta tan frecuente -en mi caso, no sé en el tuyo- como cabe imaginar. Ten cuidado. Sé astuto. El enemigo -la dura lex- acecha.

“Por estos días, la casualidad, según el dicho corriente, me hizo encontrar un singular refugio. Pero no hay tales casualidades. Cuando alguien, que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien se lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.”

178. Recuerda por enésima vez que tu carácter es tu destino. Dice así (Stefan Zweig):`sólo en los primeros años de la juventud identificamos el azar con el destino. Más adelante sabe uno que el verdadero rumbo de la vida está fijado desde dentro; por intrincado y absurdo que nos parezca nuestro camino y por más que se aleje de nuestros deseos, en definitiva siempre nos lleva a nuestra invisible meta.”

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5

Desamparo Juju

- ¿Estamos locos?

- Sí estamos locos. Pero al menos nosotros lo sabemos.

- ¿Cómo fue que te volviste loco?

»Me volví loco cuando comprendí que tenia que amar hasta la locura, cuando supe que el Amor no admite medias tintas, ni acepta amantes tibios.

»Perdí el juicio cuando me negué a matar los retoños del Amor en mi pecho, cuando me enfrenté al mundo por defender mi derecho de amar, aun a sabiendas de que ni siquiera mis amigos me comprenderían.

»Me volví loco cuando toda la gente me trató de loco, por querer amar según el Amor y no según sus creencias sobre el Amor. Nadie es loco para sí mismo, sino solo para los que dictaminan los limites entre la cordura y la locura.

»Me volví loco por Amor. Y desde entonces recorro los caminos, llevando mi delirio contagioso a los recuerdos desesperanzados y a los sensatos de mirada apagada que se atreven a hablar conmigo, esperando el día en que todos comprendan por que los locos son ellos, por ser peces y no atreverse a nadar, por ser aves y no atreverse a volar.

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6

portadores-de-suenos.gif

Nuestra búsqueda se posa sobre el pasado a fin de conocer quiénes fuimos y de qué mundo procedemos.

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7

La revolución sexual significó la liberación de los korazones de hombres y mujeres. Y, por ende, de sus kuerpos.

Ké más se podía hacer tras mayo del 68, ya moridos, si no alzar la vela y virar el velero rumbo al korazón. Mirar serenos en popa nuestra estela haciéndole un surquito a la mar.

Nuestra guerra fue entonces la guerra espiritual. Nuestra gran depresión, nuestra vida.

Hubo una tierra donde desembarcar. Se llamó Ítaca. En su interior, lejos de la playa, se construyó una ciudad. Su nombre fue Atman. En ella nacieron un Dios y una Estrella. Al dios lo llamaron Abraxas y a la Estrella la pintaban con cinco puntas, y latía.

Caminamos no (o no solamente) para llegar a una tierra prometida, sino porque el caminar mismo es la r-eVolución.

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Partí...

orgeN odrallaG – Orden del Dragón y Gea

cómo explicarlo con palabras de este mundo… en el centro, no la quietud, sino la carencia. El Kaos primordial. Un remolino infinito de viento.

Penumbra Crepuscular: Impasse

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