AtaraxiA FreaK

13/06/2009

Entre los grises ardientes del fénix

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Hoy eres el renacimiento en sí mismo.
 
¿Podría yo quedarme tanto tiempo mirando el rojo que cuando cambiara a verde, no vería nada, y me fu(nd)iría a negro?
Y al
            at-end-er
 
curioso.- ¿qué es la liturgia?
monja.- las cosicas que hacemos.
Curioso.- ah, ya…
gracias
 
Ciao bella…
                     ESCALOFRÍOS….
 
Fue amable dejarle una nota, quedó más soportable…me dejó caer al vacío para recojerse un instante y volverme a soltar.
 
Aquí todo arde a su modo.
Todas las piernecitas manteniendo equilibrio, balanza. Yo me hundo.
Piecitas destrozadas muy bellamente.Piececitos metidos para adentro.
 
LA HISTORIA ESTÁ…
 
Si pudiera concebir las relaciones humanas la historia está SERVIDA.
 
DELICIOSOS
 
Quería decirle que pacávenidaqué
ABRAZOSO
 
Claro que me consumo en un instante zumbante
BENDITA SOLEDAD
BENDITO SILENCIO
Como cuando elo agua deja de estar tan caliente como para no estar congelada…
 
ME ENCANTA LA NOCHE!
 
Al incansable, aire fresco.

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hombregris

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Defender el amaneceR

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….despavilate amor
que el horror amanece…
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DEFENSA de la ALEGRIA
Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias y las definitivas
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defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias y los graves diagnósticos
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defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias
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defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres
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defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa
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defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas del azar 
y también de la alegría.
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19/04/2009

Ventana de Invierno

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luna enredHada

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 15:55

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la pekeña lilith

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 15:54

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07/07/2008

tejiendo palabras…

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Etiquetas: — Martín Santomé @ 19:18

Te veré morir
lentamente
en este lecho
entre manos de agua
y leche.

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y.paz.

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29/06/2008

…la insoportable levedad…

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Etiquetas:, — Martín Santomé @ 11:15

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Algo queda atrás cuando llegas.

Algo queda vacío
cuando te esperas
en un asiento de tren
dispuesto a alejarte en las próximas horas
y observas
obvio
cómo las imágenes
lejanas en la ventana
se quedan inmóviles,
desaparecen en la distancia,
en la carencia.

Algo se queda
desprovisto de energía
cuando dejas una ciudad,
una vida,
un mundo…

Sobretodo,
cuando no sabes,
cuándo,
o si quiera,
si volverás.

26/06/2008

…no te ofrezco la felicidad, sólo la verdad…

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 10:56

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Morfeo:

Matrix es un sistema, Neo.  Ese sistema es nuestro enemigo.

Pero cuando entras ¿a tu alrededor qué ves?

Hombres de negocios, profesores, abogados, carpinteros…

Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos.

Tienes que entender que la mayoría ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.

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24/06/2008

…en la ciudad…

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 10:56

En la ciudad, que es hormiguero,

tengo un surco para mí hecho.

De día lo transito y de noche espero al día para transitarlo.

Soy un número, una partícula de la masa,

para mí no hay indiferencia, sino lo contrario, un camino marcado.

22/06/2008

mientras queden ojos…

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 10:54

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…mientras queden ojos ávidos de libertad

quedarán plumas ávidas de libertad.

¿Cómo ibamos a esconder la llave si no deteniéndola en lo permanente?

A lo claro, por lo más claro, a lo oscuro por lo más oscuro.
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16/06/2008

entre

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Etiquetas: — Martín Santomé @ 19:14

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El hombre es una cuerda tendida

entre la bestia y el ultrahombre :

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una cuerda sobre el abismo

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14/06/2008

escarcha

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 20:41

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algún día todo este frío marchará

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trasluz

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13/06/2008

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 11:24

ultreyaaa!!!

23/05/2008

algún día

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18/05/2008

a navegar

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 19:13
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a navegar

a navegar
hasta enterrarlos
en su mar…

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09/05/2008

saliendo del grito

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Etiquetas: — Martín Santomé @ 19:12
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No sé lo que busco,

pero sí sé que ello también me busca a mí.

 

05/05/2008

pulgas

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04/05/2008

burbujeando – vida elegante

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Etiquetas:, — Martín Santomé @ 19:11
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“¡Tantos hombres, cuantos andares! Tratar de describirlos exhaustivamente sería querer buscar todas las desinencias del vicio, todos los ridículos de la sociedad, recorrer el mundo en sus esferas bajas, medias y elevadas. Renuncio a ello.

Sobre doscientas cincuenta y cuatro personas y media (ya que cuento un señor sin piernas como fracción) cuyos andares analicé, no encontré a una sola persona que tuviera unos movimientos graciosos y naturales.

Volví a casa desesperado.

-¡La civilización lo corrompe todo! ¡Lo adultera todo, hasta el movimiento! ¿Debería hacer un viaje alrededor del mundo para examinar el andar de los salvajes?”

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03/05/2008

uno

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01/05/2008

…cuando no queden más páginas…

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qué sucederá cuando ya no queden más páginas en la libreta

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28/04/2008

dos

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25/04/2008

tres

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burbujeando 2.

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Etiquetas:, , — Martín Santomé @ 19:10
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“frías las manos y el corazón del viajero alejado de su región
no puede encontrar la vereda con el sol escondido tras la luna muerta”

Mi más único propósito, se decía, es trepar los muros. Alcanzar el brocal. Escalarlo también y sacar la cabeza. Otear desde allí. A éste propósito se había comprometido en los albores de su adolescencia y anhelaba cumplirlo en los de su adultez. A la edad en que ejecutaron a Jesús el Nazareno, poco más o menos. Se imaginaba que la panorámica sería completa: 360 grados. Y su cuerpo ya hecho; su voz ya afinada en su propio tono; el abrazo de Papá. La Verdad.

Él no se permitía encandilar con el brillo de la iluminación. Se quería creer él que ansiaba subir no atraído por la luz. Sino para poder ver. Además, se salía del redil y se alejaba del rebaño no por desconfiar del pastor y del amo sino por querer creer en la existencia del exterior. Y dejarse guiar, o gobernar por la innata e implícita curiosidad del humano. Prefería considerar su azaña como inevitable. Creía querer abrazar la lucidez tanto como una madre puede querer acariciar los cuerpecitos de sus retoños. Por amor. Y por supuesto, por estupidez. Infinita, nacida, intrínsecamente, del humano.

Afortunadamente para él, el propósito se cumplió encajado en el plazo previsto. Como, a medida que lo ultimaba, se olía que su periplo daría para una novela, llegó a plantearse pararse. Retrasar la culminación -con la excusa, a lo romántico, de mantener la tensión narrativa correlacionada con su tensión vital- del ascenso. Venció esas perezas y culminó. Se asomó. Oteó. Aguardó el abrazo de Dios.

Desgraciadamente para él, un hombre nacido a mediados del siglo XIX en centro europa, considerablemente enojado a raíz del cauce que la historia -y él a martillazos la derrocaba- había tomado, asesinó a Dios. Quizás no fueran sus manos las autoras del crimen. Pero sí su voz la que más alto y claro lo pregonó.

Sintiéndose una mijita abandonado allí en el repecho de su escalera humano-divina particular contempló. Cualquiera se vuelve por donde he venido, pensó.

Trepé y eso no ha sido poco, se dijo al fin. Aquí esperaba yo la palabra de mi padre. Resulta evidente ahora no viendo a nadie lo vano del deseo. Cualquiera se vuelve por donde he venido, volvió a pensar. No queda otra posibilidad, dedujo. Yo soy Dios.

Hasta aquel momento, yo había permanecido ecuménico. Cualquiera decisión que él tomara, cualquier atuendo con el que se vistiera, cualquier paso que diera no me extraía de mi mera observación. Mi ninguneo velaba su libre arbitrio. Sin embargo, aquélla ontología que quería crear, desde aquél aleph de burbujas al que había arribado, me pareció agresiva para con lo inefable: Yo.

Intervine y le aclaré que de ningún modo él podría ser Dios. Le rogué que se mirase y comprobase como aún estaba sudando. No, no el mismo Dios que debía perdonar a aquellos que no sabían lo que hacían cuando ejecutaron a Jesús el Galileo en la cruz.

Por lo pronto él se percató antes que yo de la situación. Mi súbita aparición le sacó de su ilusión. Jodeté!, declaró casi enojado por la desilusión, tú eres Dios. Admito que sus palabras me sentaron como una patada mágica. Desperté de golpe. Yo era Dios. Guau! Fue maravilloso.

Permanecimos unos instantes latentes. Él considerando su desencanto y el nuevo yugo que se le aparecía de un padre que no daba abrazos e incluso que ni siquiera sabía quién era él mismo. Yo por mi parte lo recuerdo como una pequeña muerte. Como un despertar limpio, ingrávido. De nuevo fue él quien interpretó antes la situación: no! tú has venido conmigo!, gritó confuso, cuando he llegado nadie había!.

Conozco lo beneficioso que resulta anticiparse al enemigo. Esto último, que éramos enemigos, lo deduje yo. Tú eres el diablo y yo soy dios, le solté adelantándome a sus conclusiones.

Dios está muerto, zanjó él.

Cualquiera se vuelve por donde has venido, terminé yo.

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20/04/2008

cuatro

Archivado en: Soy Yos, o yoses — Martín Santomé @ 19:55

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