(now back as HaCHa_2.0@meneame.com)
Muchos de vosotros estáis perdiendo ya vuestros empleos, lo que significa que pronto empezarán a quitaros vuestros medios y vuestros ahorros.
Es la hora de hacer algo bueno y audaz con ellos. De que defiendas tus recursos.
Algunas propuestas alternativas:
1. Si crees que el sistema bancario y monetario mantendrá intacta su solvencia, apuesta al menos por la banca ética. Saca tu molla del chanchullo financiero donde la tengas metida y ponla a efectuar inversiones sostenibles. Fiare, pongamos, es uno de los primeros bancos basados en la economía solidaria, aunque hay muchos otros proyectos éticos donde te ofrecerán intereses por tu dinero; intereses que no procederán de la especulación, la usura, el riesgo suicida y el machacar a los que no tienen nada. Porque otra banca es posible.
Debidamente escogida y empleada, la economía solidaria mantendría tus ahorros al margen de los circuitos económicos de inversión convencionales, por lo que podrías aguantar las turbulencias mucho mejor de lo que crees… No obstante, también es cierto que los productos de banca alternativa son algo nuevo y raro que inspira poca confianza a los economistas conservadores. En fin, es tu dinero. Tú verás.
2. Si crees que el sistema monetario y bancario no aguantará bien el avance de la crisis, compra euros de oro y plata. Eso no te hará ganar dinero, pero mantendrá bastante bien el valor de tus ahorros. Puedes participar en las subastas de eBay o solicitarle moneda de inversión a cualquier entidad bancaria convencional o comercio especializado en numismática.
Si vas a apostar por el metalismo, te recomiendo las monedas de una onza de oro y plata en pureza de novecientas noventa y nueve milésimas que acuña la casa de moneda y timbre de Austria. Si todavía crees un poco en el dinero fiduciario, compra cualquier moneda de doce euros en plata, son de curso legal. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España acuña muchas de esas con el careto del rey mediante, auque a mí me ponen más verraco las conmemorativas de diez euros que están sacando las cecas alemanas, porque creo que tendrán valor de coleccionismo si algún día la economía se recupera un poco. Y porque molan más, qué coño.
Una cosa más: el oro se entierra. Las monedas de plata se sellan en esas cápsulas numismáticas que las protegen de la oxidación y luego se entierran también.
3. Si crees que la crisis se saldará con hambre, guerras o episodios de desabastecimiento profundo y vas a optar por la autosuficiencia, hazte con una parcela rural. Puedes encontrar tierras de labranza a medio euro el metro cuadrado en casi todos los rincones apartados de España. Ahora bien, yo no compraría ninguna finca que no dispusiera de su propio acceso a alguna fuente pública de aguas de riego. Oh, y asegúrate de que puedes personarte en el terreno pedaleando desde tu residencia habitual, porque no sabes cómo de caro y de accesible puede llegar a ponerse el transporte si las cosas se complican de verdad.
El terrenito podrá sustentarte dignamente en cuanto seas capaz de elaborar jabón para las plagas y compost para fertilizar el sustrato. Ve pensando en aprender a cultivar explotaciones como éstas de aquí: soja, maíz, rábanos, lechuga lollo rosso, alforfón, fenogreco, ajos, oliva y naranjas. Eso son nueve cultivos bastante fáciles y productivos que tendrían que bastar para equilibrar tu dieta; haz tus cálculos en materia de irrigación, superficie explotable, bocas que alimentar, mano de obra y tiempo para formarla. No te equivoques.
Por último, si estallara una guerra o se produjera una severa hambruna, tienes que contar con que tratarán de expropiarte las tierras, por lo que conviene que estés preparado para pegarles fuego a todos los cultivos y que luego los siembres con sal gorda para que nada vuelva a crecer sobre ellos en varias temporadas. Eso te dejará en la puta miseria, sí, pero evitará que te quiten tus fincas. Si te preguntan quién ha sido el bastardo que ha agostado tus campos puedes señalar con el dedo al vecino más peligroso que tengas, al más puro estilo de la Guerra Civil Española. Chungo, ¿eh?
4. Conectando con lo anteriormente mencionado en materia de agricultura, y si crees que lo que nos deparará la crisis va a ser mucho peor que cuatro saqueos y quince caceroladas, invierte tu tiempo y tu dinero en aprender cosas útiles. La buena formación (mucho más que la mera información, o la vana educación) es un valor que siempre, siempre, termina dando beneficios ante un escenario de derrumbamiento socioeconómico. Aprende lo que quieras y puedas sobre alimentación, primeros auxilios, permacultura, bioconstrucción, supervivencia, caza, apicultura, recolección, mecánica, explosivos, ganadería, defensa personal, artesanías, pesca… Yo ahora estoy haciendo un cursillo sobre acuicultura y tratando de aprender hidropónicas por mi cuenta. El mes pasado atravesé los Pirineos desde el golfo de Rosas al golfo de Vizcaya comiendo lo que pude y durmiendo al raso, pero eso no me hace pensar que ya sé buscarme la vida por mis propios medios. Conviene estar aprendiendo cosas nuevas, siempre. No importa cuánto se sepa.
5. Invierte el esfuerzo que te sea necesario a la hora de cultivar tus redes sociales más inmediatas (familia y amigos), y considera la posibilidad de unirte o estrechar lazos con los colectivos que pienses que puedan brindarte estabilidad, sustento, empleo o protección ante los tiempos venideros. Puedes asociarte y/o unirte a cooperativas agropecuarias, proyectos empresariales, grupos altermundistas o antisistema, colectivos de montañeros o survivalistas, fuerzas de la ley y el orden público, asociaciones de vecinos, redes de intercambio, la administración, el crimen organizado, organizaciones paramilitares, comunidades de bienes, la radioafición, congregaciones religiosas, la ecoaldea de tu provincia, o la panda de matones de tu barrio. Tú sabrás con quién te juntas, porque ante una crisis de proporciones apabullantes, vas a estar a merced y a cargo de la gente que te rodee.
Lo importante ante un colapso socioeconómico -ya sea una crisis de desempleo galopante ya sea el fin de la civilización occidental- es que no estés solo. En serio: más vale mal acompañado que solo. Quedarte a solas es lo peor que te puedes hacer, por preparado que estés, porque eso te convertirá en una presa fácil ante los ojos de cualquier grupo.
6. Emigrar siempre es una opción, pero esta vez no tanto, porque la crisis es internacional. El problema no es tu país, es la globalización.
Dicho lo cual, paso de hablar más de este punto, porque a mí personalmente no me gusta la idea de emigrar: yo soy de los que se quedan en su tierra para levantarla caiga quien caiga, por esto os casco toda esta chapa. Qué demonios.
7. Si no tienes dinero ni tiempo ni energías ni fe como para mover el culo, cómprate sacos de arroz envasado al vacío, conservas de pescado y complementos deshidratados. Si los preservas de la luz y la humedad, te alimentarán ahora y dentro de diez o veinte años. Para entonces todas esas vituallas podrían valer una pasta (si aparece la hiperinflación) o ser difíciles de conseguir en las condiciones actuales (si, como contraparte, padecemos una deflación).
Si no tienes dónde guardar todo eso, siempre puedes embalarlo en termosellados con nitrógeno y luego enterrarlo en algún lugar apartado.
8. Y si crees que Mad Max sólo fue una puta película, no se entiende cómo es que has llegado a leer hasta aquí. Chao.”



